Brasil expuso sus políticas para la lucha contra el VIH en la XIX Conferencia Internacional contra el sida, las cuales, según los expertos, deben servir como ejemplo para el resto de los países miembros del denominado grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). "Brasil ha llevado el liderazgo en materia de lucha contra el sida apostando por el desarrollo de las medicinas genéricas y sacando el tema a la palestra. Ha tenido un enorme papel", explicó hoy el economista estadounidense Jeffrey Sachs en un panel dedicado a la incidencia de la enfermedad en estos países (excepto Rusia). Según Sachs, así como los BRICS están llevando a cabo un enorme liderazgo económico a nivel mundial, el planeta también necesita que "asuman el liderazgo en la lucha contra el sida". Durante la discusión, en la que participaron representantes de India, Sudáfrica, China y Brasil, el economista resaltó las actuaciones de este último país, cuyo modelo sanitario público calificó de ejemplar. "No puedo evitar decir esto con un poco de miedo a estar equivocado, pero creo que Brasil es el único país del mundo con más de 100 millones de habitantes que tiene un sistema de salud público para toda la población, lo cual marca una tremenda diferencia", dijo el director del Programa contra el Sida de Brasil, Dircen Greco. Sin embargo, Greco puntualizó que para ello es necesaria la implicación y la concienciación ciudadana. "Hemos hecho mucho, hemos trabajado mucho para llegar a esto. Pero no nos fue dado, la gente luchó por ello. Un logro así tiene que ser reclamado por el pueblo, si la gente no se anticipa y lucha por sus derechos, no pueden esperar que sus líderes se los den", subrayó. Brasil registró su primer caso de sida en 1982 y fue en 1985, tras finalizar la dictadura, cuando comenzó a construir un sistema para la lucha contra el virus de inmunodeficiencia humana. Actualmente, según explicó Greco, Brasil produce 10 de los 20 tipos de antirretrovirales que proporciona a los enfermos en forma de genéricos, permitiendo así el suministro universal al abaratar los costes del producto. Entre otras medidas, el Gobierno brasileño también ha promovido la producción nacional de condones para la prevención de la enfermedad, negocia permanentemente rebajas de precio con los laboratorios multinacionales y ha llegado a suspender patentes para garantizar un precio asequible. "Lo que me quita el sueño es mantener este sistema vivo, que todo el mundo que lo necesita pueda acceder a sus medicamentos. Lo que no me deja dormir es cómo prevenir y también cómo terminar con el estigma del sida", añadió Greco. Cerca de 200.000 brasileños están inscritos en el programa de distribución gratuita de medicamentos contra el sida.


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